Educación
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Comer en la escuela como en casa

Huerta Escolar en la Primaria 60 de Ringuelet.
7 Agosto, 2017

Los 120 chicos de la Primaria 60 de Ringuelet vivieron una jornada distinta en el comedor escolar. “Hoy comemos carne al horno con ensalada de nuestra huerta”, anunciaba un cartel en la escuela.

Para sorpresa de todos, el menú del día estaba preparado con el resultado del trabajo que alumnos y docentes habían desarrollado desde mayo: una huerta de hierbas y verduras.

“No solo nos provee de parte de los alimentos para el comedor; también el equipo de maestras a veces se abastece de hojitas de menta o romero al momento de algunos mates”, cuenta Graciela Tillería, directora del establecimiento educativo quien puso en práctica este año el proyecto pedagógico.

Ya lo había escuchado como experiencia en otras escuelas, y también lo había visto en la Secundaria 80 con quienes comparten el predio. Convencida de la riqueza educativa que encerraba la iniciativa, planificó su puesta en marcha antes del comienzo de clases, en marzo pasado. Pulir el proyecto implicó desde tener en cuenta el único espacio disponible para concretarlo -el patio-, hasta capacitar a las maestras que también participarían del emprendimiento.

Para esto contaron con Ramiro Taladriz, ingeniero agrónomo del INTA y docente de la UNLP, quien se hizo presente en la escuela para poder hacer una evaluación concreta del lugar y suelo. Ahí comenzó el desafío de toda la comunidad educativa, que no deja de cosechar.

Armaron la huerta sobre el terreno posible; siguieron con la preparación de la tierra con herramientas específicas para dicha tarea hasta llegar el desafío mayor: interpretar el calendario de siembra. Chicos y grandes estudiaron cuáles eran las hierbas y verduras que debían sembrarse de acuerdo a las características no solo de la tierra, sino también del clima y la época del año.

Con todo preparado, alumnos y docentes de primero a sexto año llegaron al 25 de junio el Día Nacional del Árbol. Durante la jornada se dedicaron a la siembra de todas las semillas y plantines. Corrieron los días, y esta semana con la vuelta a clases luego del receso invernal, grandes y chicos se llevaron una gran sorpresa: lechugas de dos tipos, tomates, perejil, romero, albahaca y todo tipo de especies arómaticas habían crecido para poder abastecer la comida diaria que ofrece la escuela.

En las aulas, el proyecto se abordó en Lengua desde  la comunicación oral y escrita la comprensión y escritura de elementos para registrar información y observaciones directas. En Matemática, a través de números, cálculos y medidas. En el caso de las Ciencias, Naturales, permitió desarrollar aprendizajes sobre el cuidado del cuerpo, los alimentos naturales, diversidad y partes de las plantas, ciclo de la vida, secuencia semilla, flor y fruto y el reciclado. Mientras que en Ciencias sociales trabajaron el espacio rural y urbano y la transformación de los recursos naturales en productos.

“Me gusta que haya crecido tanto este proyecto, porque creció a la par de las verduras que plantamos”, dijo Graciela Tillería.

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